Sorpresa nos llevamos todos al ver cómo terminaba un cotejo que no se veía tan complicado, teniendo en cuenta registros anteriores de los 'Gunners' jugando como forasteros frente a equipos turcos.
Comenzaba el partido y el local se hacía sentir, con un remate furioso y preciso por parte del senegalés Demba Ba que sorprendió a Szczesny; quien de todas maneras logró reaccionar, para evitar lo que era el primer tanto del encuentro.
Dominio casi absoluto del cuadro dueño de casa y un Arsenal que sólo aguantaba, jugando en un paupérrimo terreno de juego que frenó rápidamente el juego corto y de primer toque que tienen los londinenses. El pasto estaba evidentemente mal cuidado, lo que hizo errar en muchas ocasiones los pases de los jugadores rojos, mientras que el cuadro turco reaccionaba rápidamente frente a los ataques rivales y se cerró de buena forma en gran parte de los ataques.
Se trabó el partido en el mediocampo. Ninguna escuadra podría penetrar la defensa rival. A pesar de un par de remates de Demba Ba, que de a poco se iba transformando en el hombre más peligroso del conjunto de Estambul y a su vez convertía en figura al joven arquero Szczesny. Por parte del Arsenal, la más clara fue de Giroud casi terminando el primer tiempo: hermosa habilitación de Ramsey, que el artillero no logra conectar. Nos íbamos al descanso con un cero a cero en el marcador y lo que era aún más increíble: un irreconocible Arsenal que no tenía posesión del balón.
Segundo tiempo y las cosas estaban un poco más parejas. Intentos y jugadas claras en ambas porterías y la fanaticada local se hacía presente, abucheando cada vez que la tocaba algún londinense.
Tempranamente entró Flamini por un lesionado Arteta, que dejaba a Koscielny como capitán. Empezó a calentarse el partido y el árbitro no encontró mejor forma para enfriar las cosas que empezar a mostrar cartulinas. Habrán sido unas cuatro o cinco tarjetas amarillas en los primeros diez minutos de partido.
Besiktas seguía teniendo las más claras y Sahan casi pone a los turcos arriba del marcador, entrando libre por la izquierda y rematando con mucha rosca al palo más alejado del polaco. El balón besó el poste y los hinchas respiraban de nuevo.
Un Cazorla apagado, un Alexis que jugaba para sí y un Giroud que poco y nada hizo en el ataque. Arsenal estaba desorientado y parecía no reaccionar. Entró Oxlade-Chamberlain y se fue Sánchez. Nos quedamos con las ganas de ver al tico Campbell. Entrábamos en la recta final del encuentro y una infantil falta de Aaron Ramsey le significó ganarse su segunda tarjeta amarilla. Se iba el galés y las cosas iban de mal en peor.
Los locales aprovecharon la superioridad numérica y se lanzaron con todo, pero entre los defensas y el portero del equipo inglés se las ingeniaron para cortar todo asedio turco. Gran trabajo de la pareja de centrales y mi mención especial para el excelente trabajo del recién llegado Calum Chambers.
Se terminaba el partido y en el minuto 89 Oxlade-Chamberlain se jugó la personal eludiendo un par de rivales en el área y haciendo un remate cruzado que el portero Zengin tocó con la punta de los dedos; suficiente para estrellar el balón con el palo derecho. Se había salvado el local.
Finalizó el compromiso y Arsenal había sobrevivido al fuego turco. Un empate que deja la llave abierta, que tendrá que definirse en el Emirates Stadium de Londres. Empate con sabor amargo, porque se vio a un equipo desorientado y perdido en el terreno, que no supo despertar y terminó aguantando el resultado. Szczesny se convirtió en la figura del encuentro. Dentro de todo un resultado favorable, tomando en cuenta la calidad de forastero y la inferioridad numérica; pero si en la vuelta el Besiktas anota un gol, las cosas se pondrán algo complicadas. Ojalá Wenger acomode mejor sus piezas para el partido de vuelta, si es que quiere ese cupo en Liga de Campeones.-


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